Somos Flores

 

Llueve la mañana,
tiñe sus labios de violetas, inicia una danza,

un recorrido veloz.

Es planta heliotrópica,
flor de verano, de selva cerrada, en perenne búsqueda de su luz.

La tormenta da paso al silencio del sol.

Fragmentos de luna descienden sobre el bosque y la sombra apaga todo su color.

Florece la esencia y los árboles insomnes perciben el aroma, atrapan el silbido de su cálido sueño.

Remolinos enfiestados de agave verde y rojo vivo, crestas de olas, animales de otras tierras, monarcas que no vuelan, ríos de risas, ramos de bahías, orillas y perlas a medio verano.
Flores interpretando
al mundo.

Y somos flores

En el absoluto de un momento
me robo la lengua de una cobra egipcia y me pinto sobre un trazo
como en un cuadro Nabis en Paris.

Soy el viento estival de camino al sur mariposa y pradera roja de ondeada seda en una lenta danza solar

Soy la forma que adopta el caracol una canción y el sueño desvelado, la fórmula que describe al mundo herencia, lo innato y lo adquirido.

También soy todo lo que es invento, arte y vestido de ventana,
todo lo que es humano, misterio, milagro, leyenda y semilla sacrificada

al viento.

Escucho el silencio de las otras flores
me abrazo a todas ellas
Me acompañan por el camino menos recorrido como espejos de esas luces de cielo,
estrellas terrícolas,
hermanas perennes.

Flor Aguilera